Carlo Federici se encargaba de desbaratar todas las ideas y propuestas ingenuas que surgían del grupo, pero siempre a partir de un dialogo constante y de una valoración permanente de las ideas que cada quien aportaba. Allí conocí al maestro que siempre fue, pues antes que enseñar nada o que imponer sus ideas tenía la capacidad enorme de interactuar, de confrontar, preguntar y repreguntar hasta que cada quien descubría cosas nuevas a partir de su propio ejercicio....